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Los grabados de Goya

En el museo se muestran todas las grandes series que Goya grabó desde 1778 hasta 1825: Copias de Velázquez (1778), Caprichos (1799), Desastres de la guerra (1810-1815), Tauromaquia (1816),Disparates (1816-1820) y Toros de Burdeos (1824-1825). Cada una de las series constituye un hito en el proceso de investigación y de creación dentro de este arte, en un afán de constante superación artística y de apertura a la modernidad.

Goya es una de las grandes figuras del grabado, no sólo por razones técnicas sino también por razones temáticas. Nuestro artista domina todas las técnicas de grabado de su época: el aguafuerte, el aguatinta, la punta seca, llegando a converger varias de estas técnicas en una misma estampa. En 1825, con setenta y nueve años, experimenta con una técnica nueva: la litografía. Pero su genialidad estriba en la completa compaginación y perfecta adecuación de la técnica con el contenido.

El grabado es la válvula de escape de los pensamientos y sentimientos de Goya. Es la forma más directa y democrática de conectar con sus contemporáneos, con lo que logra sacar al grabado del anquilosamiento que sufría en el siglo XVIII.